Compraventa

La semana de la victoria sobre el Barcelona acaba con las dudas sobre la bondad de la compra de Asenjo. Cuando compras por 4,5 millones de euros más la cesión del máximo goleador del equipo vendedor (Diego Costa) a un jugador que no necesitas y que ocupa uno de los puestos mejor cubiertos con la cantera, tienes que dar muchas explicaciones. No será el caso.
Los mercados han recuperado , en parte, los niveles previos a la crisis de la Deuda Griega. Durante los días de pánico vendedor se produjeron tres movimientos: ventas, compras y revaluaciones. Cada vez que alguien vende, alguien compra. Los “especuladores” (supongo que son los que operan a corto plazo en los mercados) no tienen el dinero en el bolsillo esperando la oportunidad de atacar a sus “víctimas”. Normalmente, son gestores de carteras que venden unos activos para generar la caja para comprar otros. Y, además, su contrapartida suele ser otro “especulador”. Unas veces aciertan y ganan y otras se equivocan y pierden.
Pero, mucho más dinero se gana o pierde con las revaluaciones. Cuando un valor (acción, bono, solar urbanizable…) se intercambia (uno compra y otro vende), se está cambiando el precio de mercado de todos sus semejantes. Una transacción de 1 millón de euros nominales de una emisión de bonos de 1.000 millones de euros pone precio a los otros 999 millones de euros que son propiedad ,probablemente, de terceros que no participan de esa operación. Si el tercero es una entidad financiera tiene que reconocer, en su caso, la pérdida si el precio ha bajado. La contabilidad es una herramienta muy poderosa.
Cualquier intercambio no es una compraventa. La diferencia es el tipo de precio.La delicada situación derivada del ofrecimiento de un Pacto de Estado no es una compraventa. Un minipacto sobre inconstitucionalidad del FROB y la Ley Gallega de Cajas, tampoco. El problema es que no se sabe quién vende, quién cobra y quién paga. Se sabe que no son “especuladores” los que intervienen.
También sabemos que el Banco de España está poniendo precio a determinados activos (préstamos a inmobiliarias, por ejemplo). Con ese “precio” no se hace compraventa alguna. Es sólo para generar provisiones que reducen los recursos propios y limitan la capacidad de prestar de las entidades financieras.
El Atleti no parece haber comprado la idea de disputar la Europa League. Jugamos pero no competimos. Asenjo debe comprar tranquilizantes antes de jugar en el Calderón pero quien debería consumirlos es quien decidió ficharle antes que a un lateral.

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